Memorias de traducción

Un poco de historia

Los primeros inicios de traducciones se centraron en las traducciones Ruso-Inglés y viceversa por motivos militares y políticos; en su momento se creía que una máquina nunca iba a poder traducir un texto, hasta que presentaron la primera traducción hecha por ALPAC (Automatic Language Processing Advisory Committee, por sus siglas en inglés) en el año 1966, pero presentó ciertas deficiencias, siendo más lenta que una traducción realizada por un humano, de menor calidad y más cara, lo que llevo a la consecuencia de que sea un fracaso.

Las aspiraciones a futuro con gran optimismo seguían en pie. Peter J. Arthern se da cuenta de las grandes repeticiones y las citas literarias que un texto contiene y en el año 1979 propuso un sistema de almacenamiento de texto con su respectiva traducción (lo que hoy conocemos como memoria de traducción). Esta idea provocó el despertar de Martin Kay que fue quien introdujo los diccionarios electrónicos y la posibilidad de volver a usar textos traducidos anteriormente. Allí fue cuando comenzaron los primeros inicios de traducciones humanas acompañadas con máquinas.

Paralelamente, en el año 1981, Alan Melby propuso un sistema de fragmentación de texto en segmentos que fueron utilizados para establecer concordancias bilingües para ayudar al traductor a la toma de decisiones, basada en traducciones previas de segmentos coincidentes. Esta propuesta fue reformulada por Harris en el año 1988, que creó el concepto de unidad de traducción, para que el texto y su traducción no sean vistos como unidades independientes, sino como una misma entidad con dos dimensiones. En pocas palabras se puede decir que Harris fue quien creó el concepto de memorias de traducción formulado anteriormente por Melby.

A partir de los años ’90 comenzó la comercialización de memorias de traducción en el mercado. Hoy en día disponemos de memorias de traducción gratuitas o con un arancel anual dependiendo de las políticas de cada software.


Las memorias de traducción hoy en día

Vivimos en un mundo globalizado en donde la tecnología juega un papel sumamente importante. Esta también afecta al traductor al momento de ejercer su profesión. Se diseñaron varias herramientas para optimizar el trabajo del mismo, una de ellas son las memorias de traducción, que aceleran y le ahorran tiempo al traductor.

Una memoria de traducción es fundamental, es la base de todos los programas de traducción actuales. Esta se utiliza para almacenar el texto en el idioma de origen con su correspondiente traducción; sirve para reutilizar estos segmentos en traducciones futuras. Si bien la lengua es muy dinámica, a la hora de traducir una nueva versión de un manual, por ejemplo, las terminologías y muchas palabras probablemente resulten iguales. Se podría entender como un “reciclado de terminologías”. Estas memorias constan de almacenes de texto donde se memorizan las traducciones y las mismas pueden ser tanto frases como párrafos. Se guardan ambos segmentos (texto original y su traducción) en la memoria, formando así unidades de traducción.

Las memorias de traducción trabajan con coincidencias. Hay cuatro tipos:

  • Coincidencia exacta: 100 % idéntico, incluye puntuación, número, género, etc.
  • Coincidencia completa: el texto puede ser igual pero el contexto no es el mismo (por ejemplo el verbo conjugado “saw” que en español puede significar vio, vi, vimos, pero también sierra.)
  • Coincidencia parcial: cuando hay elementos variables como número y género.
  • Coincidencia de términos: se presenta cuando el reconocimiento no es exacto o parcial, sino que se obtienen traducciones de términos.

En el siguiente video se muestra un poco más como funciona y se usa la memoria de traducción Trados:

Se cree que las memorias de traducción se venden, pero lo que en realidad se comercializa es el programa en sí. Una vez obtenido el programa, este crecerá a medida que el usuario la complete con sus traducciones, es decir, mientras más traducciones haya, mayor será la cantidad de almacenes de texto y, por consecuencia, mayor será el porcentaje que muestre buenas coincidencias.

Elegir si trabajar con una memoria de traducción o no, puede ser opcional o un requisito del cliente o agencia de traducción, aunque también influye el texto que se quiera traducir. Los textos más adecuados para su uso son aquellos en los que las repeticiones son continuas, como los textos específicos. Los más comunes son los textos legales, científicos y técnicos, que suman actualizaciones y versiones corregidas de textos anteriores. Pero no se pueden aplicar a cualquier tipo de texto, por ejemplo, se descartan las publicidades y los textos literarios ya que son los que poseen menos estructuras repetitivas. Además las traducciones de las obras literarias están caracterizadas por la transferencia de ideas y conceptos que el autor desea plasmar, por lo tanto este es un trabajo casi imposible de hacer para una memoria de traducción porque no opera de esa manera.

Algunas de las memorias de traducción más conocidas son:

Trados

Wordfast

OmegaT

EsperantiloTM

Anaphraseus


Fuentes: http://carmengarciap.wordpress.com/

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